#31DaysofHorror: Los asesinatos de Villisca

En 1912, una pareja, junto con sus hijos y dos amigos, fueron brutalmente asesinados en su casa en Villisca, Iowa, Estados Unidos. Hasta la fecha, este terrible suceso sigue siendo un misterio. A partir de entonces, se dice que la casa es uno de los lugares más embrujados.

El 9 de junio de 1912, Lena e Ina Stillinger, hijas de Joseph y Sara Stillinger, salieron de casa para ir a la iglesia el domingo por la mañana. Después de ello, irían a visitar a su abuela para la comida y pasar la tarde con ella. Volverían a casa por la noche después de que concluyeran las actividades del Programa de Día del Niño de la Iglesia Presbiteriana. Sin embargo, fueron invitadas por los Moore para pasar la noche. Katherine Moore llamó a los Stillinger para pedirles permiso. Blanche, hermana mayor de Lena e Ina, indicó que sus padres no estaban, pero pasaría el recado.

Las actividades de la Iglesia Presbiteriana comenzaron alrededor de las ocho de la noche. Según varios testigos, Sarah Moore coordinó diversos ejercicios. Los niños de los Moore y las hijas de los Stillinger participaron en ellos. El evento anual terminó aproximadamente a las 9:30 de la noche. Los Moore y las hermanas Stillinger caminaron a la casa de los primeros llegando alrededor de las 10 de la noche.

Al día siguiente, el lunes 10 de junio de 1912, Mary Peckham, vecina de los Moore, salió al patio para colgar su ropa aproximadamente a las 7 de la mañana. Ella notó que los Moore aún no había comenzado su día y que la casa estaba más tranquila que de costumbre. Una hora más tarde, Mary Peckham se acercó a la casa y tocó a la puerta. Sin obtener respuesta, decidió abrir, tampoco pudo. Posteriormente, llamó al hermano de Josiah, Ross Moore.

Cuando Ross llegó, trató de asomarse por una ventana, tocó la puerta y gritó para despertar a alguien en el interior. Nadie salió. Con sus llaves intentó abrir la puerta, una de ellas funcionó. La señora Peckham lo acompañó al pórtico, sin entrar. Ross sólo entró a la sala sin ver nada fuera de lo normal. Al entrar a la habitación de la planta baja, Ross vio dos cuerpos con manchas oscuras en las sábanas. Se trataba de Lena, de 12 años, e Ina Stillinger de 8 años de edad. Ross regresó al pórtico y le indicó a la señora Peckham que llamara a la policía. Los miembros de la familia Moore fueron encontrados en el primer piso por el mariscal Hank Horton, quien llegó al lugar a la brevedad.

La escena era aterradora. Josiah Moore, de 43 años; Sarah Montgomery Moore, de 39 años; Herman Moore, de 11 años, Katherine Moore, de 9 años, Boyd Moore, de 7 años y Paul Moore de 5 años; así como las hermanas Stillinger, fueron brutalmente asesinados mientras dormían con golpes en sus cráneos.

Pronto, los reporteros y vecinos curiosos inundaron en lugar. La policía perdió control de la escena del crimen. Se dice que aproximadamente cien personas entraron y salieron de la casa de los Moore hasta que la Guardia Nacional de Villisca arribó para resguardar el lugar. Hasta ese momento, poco se sabía de los crímenes. Ocho personas habían sido asesinadas, aparentemente con un hacha, mientras dormían. Los doctores estimaron que el sucesos se dio a la medianoche. Todas las cortinas fueron cerradas. Las ventanas sin cortinas estaban cubiertas con la ropa de los Moore. Los rostros fueron cubiertos con las sábanas. Una lámpara de queroseno estaba a los pies de la cama de Josiah y Sarah, con la chimenea apagada. Otra lámpara similar estaba junto a la cama de las hermanas Stillinger, ahí también se encontró el hacha.

El hacha pertenecía a Josiah Moore, estaba cubierta de sangre, aunque parecía que la habían tratado de limpiar. El techo de la habitación de los padres y de los niños presentaba marcas de golpes, probablemente provocados al alzar el arma. Se encontró un llavero en la habitación de la planta baja. Una olla con agua ensangrentada fue descubierta en la cocina junto con comida. Todas las puertas estaban cerradas con llave.

Los cuerpos de Lena e Ina Stillinger estaban en la habitación de la planta baja. Ina dormía cerca de la pared con Lena a su lado derecho. Un saco gris cubría su rostro. De acuerdo al testimonio del Dr. F.S. Williams, Lena estaba acostada como si hubiera sacado un pie de la cama, con una mano debajo de la almohada ligeramente al costado. Aparentemente, había sido golpeada en la cabeza y movida un tercio de la cama. El camisón de Lena había sido levantado y no llevaba ropa interior. Tenía una mancha de sangre en la parte interna de su rodilla derecha, los doctores asumieron que tenía una herida defensiva en su brazo.

El doctor forense Linquist, reportó un trozo de tocino en el piso de la habitación de la planta baja junto al hecha. Pesaba aproximadamente 2 libras y estaba envuelto en un trapo de cocina. Otro trozo de tocino casi del mismo tamaño estaba en el congelador. También indicó que se habían encontrado uno de los zapatos de Sarah del lado de la cama de Josiah, el cual tenía sangre en la parte inferior y en su interior. Linquist asumió que la sangre provenía del golpe que recibió Josiah. Creía que el asesino había regresado para golpear más a las víctimas y había pateado el zapato.

Con toda la información, el caso de los asesinatos de Villisca permanecen sin resolver. Se creía que el Reverendo George Kelly era sospechoso, pues era un ministro que viajaba por todo Estados Unidos y estaba en el pueblo durante la noche de los asesinatos. Misteriosamente, abandonó el lugar alrededor de las cinco de la mañana antes de que los cuerpos fueran descubiertos. Mostró especial interés en los asesinatos, antes ya había tenido problemas con la ley por haber enviado material obsceno por correo. En 1917 fue arrestado y llevado a juicio por los asesinatos, pero poco después fue absuelto. Nadie lo creía capaz de realizar tales actos aterradores.

El terror no paró ahí. Con el pasado sangriento, la casa de los Moore en Villisca se convirtió en un lugar embrujado. Varias familias vivieron en ella. Sin embargo, no permanecían ahí por mucho tiempo. La gente dice que se escuchan pasos incorpóreos, los objetos se mueven solos, se escuchan voces. Algunos dicen haber visto sombras o espectros. Y una vibra negativa se siente al entrar a la casa.

La casa se conserva intacta y hay quienes han pagado por quedarse ahí una noche. En el granero hay una pequeña tienda de recuerdos para las visitas que han llegado de distintas partes de Estados Unidos, incluyendo expertos de lo paranormal. Ahí tienen un corcho con fotos de los “fantasmas” que se aparecen en Villisca. La casa iba a ser demolida, pero Martha Linn la compró en 1994. Al percatarse del gran interés existente por el lugar, decidió abrirla para dar visitas guiadas. Restauró la apariencia de la casa para que luciera igual que en 1912, agregando decoración de la época.

Si uno quiere quedarse en la casa de Villisca por una noche, debe pagar $400 dólares. Obviamente, los fanáticos de lo paranormal y los cazadores de fantasmas se han quedado ahí. Sin duda, los asesinatos de Villisca seguirán siendo un misterio, su casa atraerá a cientos, ¿sus almas estarán ahí todavía?

Villisca