No Escape: Un escape room con un giro [Reseña]

No Escape es una película que nos lleva a Rusia con un grupo de amigos quienes acompañan a un vlogger a una experiencia que se va tornando aterradora a cada momento.

Will Wernick, quien dirige y escribe No Escape (cuyo título original es Follow Me) nos sumerge en otra historia que involucra un escape room, esta vez uno bastante macabro. La película nos presenta a Cole (Keegan Allen), un vlogger famoso que se dedica a ir a lugares extraños para compartir este contenido en sus redes sociales. En esta ocasión, decide ir a Rusia donde su amigo Dash (George Janko), ha organizado un encuentro con Alexei (Ronen Rubinstein), cuyo padre es una figura poderosa en el país. Al principio, todo marcha bien, pero poco a poco comienzan a darse situaciones que resultan extrañas a los ojos de todos. Intentan dejarlo pasar para no arruinar su visita hasta que llegan al escape room que, al parecer, sólo se puede acceder por invitación y es bastante intenso.

Como todas las películas de su estilo, nos vamos adentrando en una historia que nos va marcando focos rojos de que algo muy malo está por suceder. Los personajes siguen, como es natural, hasta llegar al popular escape room. Hasta ese momento, parece muy similar a otras, incluso, a la película anterior del mismo director, con ciertos tintes de películas como Saw. Sin embargo, es ahí cuando la trama da un giro para volverse todavía más aterradora.

La sangre comienza a correr por todos lados. Cole deberá salvar a sus amigos, primero en el escape room y luego de escenarios más escalofriantes donde realmente enfrentan la vida y la muerte. La historia da un excelente giro, no será el único, el final es sorpendente.

No Escape es una película que parece ser como las demás, pero no lo es y te mantendrá entretenido.


No Escape

NO ESCAPE [TRÁILER]