#31DaysofHorror: El barco abandonado Mary Celeste

Uno de los casos más extraños que ha intrigado a cientos alrededor del mundo ha sido el del barco estadounidense Mary Celeste. La tripulación desapareció misteriosamente y nunca fueron encontrados. ¿Qué fue lo que pasó a bordo del barco?

El pasado del Mary Celeste había estado marcado por diversos sucesos negativos. Bautizado originalmente como el Amazon, se le cambió el nombre debido a distintos sucesos. Su primer capitán enfermó y murió. También el barco estuvo involucrado en un choque con otro en el canal inglés. Durante doce años, el navió tuvo diferentes dueños, incluso, uno de ellos lo dejó varado a propósito en Haití para cobrar el seguro.

Fue el 7 de noviembre de 1872 cuando el Mary Celeste zarpó de Nueva York para dirigirse a Génova, Italia. Abordo del barco iban el Capitán Benjamin S. Briggs junto con su esposa Sarah y su hija Sophia de 2 años de edad. Con ellos también iban ocho miembros del equipo. Sin embargo, el 5 de diciembre, el barco canadiense Dei Gratia visualizó al Mary Celeste a la deriva a unas 400 millas al este de las Azores (Portugal). Dentro del barco no encontraron ni al Capitán, ni a su familia, ni al equipo. Todo estaba intacto, con suficiente comida y agua para sobrevivir seis meses. Sólo faltaba un bote salvavidas y una parte del barco estaba inundada.

Mary Celeste

Después de ser encontrado por el Dei Gratia, se llevó a cabo una investigación completa, pues reclamaban la recompensa por el salvamento. Sin embargo, no se encontró evidencia de que quienes lo encontraron hayan hecho algo malo a la tripulación con el objetivo de cobrar el dinero. Nadie comprendía cómo un capitán de gran experiencia como Benjamin S. Briggs y su equipo había abandonado el barco de esa manera.

Distintas teorías han surgido para explicar tal sucesos. Las primeras sostenían un ataque de piratas o un motín. Otras indican que el equipo se enfrentó a una criatura marina, una especie de pulpo gigante. Mientras que otros plantean la probabilidad del miedo a una posible explosión.

En 1884, Sir Arthur Conan Doyle publicó una historia en primera persona titulada “J. Habakuk Jephson’s Statement”. El narrador era un sobreviviente del “Marie Celeste”. En ella se contaba que un asesino entre el equipo había acabado con todos. La historia, publicada en Cornhill Magazine, se volvió muy famosa, tanto que unos periódicos, incluyendo el Boston Herald, la tomaron como verídica, según el reporte de la revista The Strand publicada en 1913.

En una investigación realizada en el 2007 dirigida por Anne MacGregor, quien produjo el documental “The True Story of the Mary Celeste”, financiado en parte por Smithsonian Networks, se presentó un posible escenario sobre lo que pudo haber ocurrido en 1872. El barco zarpó el 7 de noviembre de 1872, a bordo iba el capitán y su familia con los miembros de su equipo. En el camino se enfrentaron a un clima difícil durante dos semanas. El capitán vio la oportunidad de abandonar el barco con un bote salvavidas al llegar a Azores, la última ubicación registrada.

MacGregor fue descartando poco a poco las teorías que giraban alrededor del navío, como las criaturas marinas y el ataque por parte de piratas, pues la embarcación se encontraba en perfecto estado. Otra teoría sugería que el equipo había estado bebiendo mucho y organizó un motín. Tras entrevistar a los descendientes de quienes iban a bordo, MacGregor descartó esa posibilidad. Una teoría más indicaba que al aproximarse a Azores, el equipo temía una explosión provocada por el vapor de los barriles de alcohol que llevaban a bordo. Sin embargo, la escotilla estaba perfectamente asegurada, dejando de lado este escenario. Aunque se encontraron nueve barriles completamente vacíos de los 1,701 que llevaban. Estos estaban hechos de roble rojo, el cual es más poroso, a diferencia de los otros hechos de roble blanco.

La posibilidad de que uno o varios asesinos hayan acabado con la tripulación se hizo presente. En el barco no se encontraron las pertenencias de dos marineros alemanes, Volkert y Boye Lorenzen. Un familiar indició a MacGregor que habían perdido sus cosas en un naufragio ese mismo año, además de no tener motivos para realizar tal cosa.

Mary Celeste
Capitán Benjamin S. Briggs

Es así como nadie entiende por qué el Mary Celeste fue abandonado por su capitán. La embarcación estaba en buenas condiciones, según el oceanógrafo Phil Richardson del Woods Hole Oceanographic Institution de Massachusetts. Al investigar sobre el pasado del Capitán Briggs tampoco se encontraron pistas para resolver este misterio. Se trataba de una persona respetada y de gran experiencia que nunca había hecho tal cosa. Richardson y MacGregor trabajaron juntos para reconstruir los eventos previos al descubrimiento del barco fantasma. Según la bitácora, estaban seis millas de la isla de Santa María en Azores. El Dei Gratia lo encontró a 400 millas al este. Al estar a la deriva, concluyeron que el navío llegó a ese punto sin tripulación. Por lo que debió haber sido abandonado frente a Santa María donde indica el último registro.

Cuando la historia de Sir Arthur Conan Doyle se hizo popular, el abogado británico Frederick Solly-Flood comenzó a estudiar el caso. Las anotaciones que hizo son de gran importancia dentro de este gran misterio. La bitácora del barco fantasma se perdieron en 1885, por lo que el único registro son las notas del abogado, quien comenzó su indagación tomando en cuenta los últimos cinco días del Mary Celeste.

A partir de ellas, MacGregor y Richardson concluyeron que Briggs y la tripulación estaban a 120 millas al oeste de donde él creía que realmente estaba, tal vez por una falla en el cronómetro. Es por ello que no vieron tierra, como se suponía. Además, Briggs cambió el curso dirigiéndose al norte de la isla de Santa María, quizá para buscar refugio, pues en días anteriores habían enfrentado un mal clima y vientos de hasta 35 nudos.

MacGregor descubrió que en el viaje anterior, el barco había llevado carbón en su interior y después fue reacondicionado. Los restos de carbón y de los materiales utilizados en la construcción pudieron haber dañado las bombas, ya que se encontró una desmontada. Quizá por este motivo, Briggs no pudo calcular la cantidad de agua en el casco. Aunado al mal clima, Briggs no podía determinar si su embarcación podría hundirse, por lo que no corrió riesgos y la abandonó.

Todas estas son especulaciones, no se ha encontrado una evidencia real que dé un indicio de qué fue lo que pasó con el Mary Celeste y por qué la tripulación lo abandonó. Ninguno de ellos fue encontrado, el misterio sigue flotando.