Drácula, un sorbo de Stoker para sangre nueva

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Drácula llegó el 1 de enero de este año por medio de BBC One. Posteriormente, el 4 de enero se estrenó en Netflix. Es una adaptación de la famosa novela de Bram Stoker, de quien retoma algunas cosas para hacer a su propio vampiro.

Si aún no has visto Drácula y crees que verás la novela de Stoker representada fielmente… ¡Detente ahí! Este vampiro no es de raza pura, pero sí una excelente opción gótica que retoma algunas escenas de la novela para exaltar la nostalgia de los fans. Es de los creadores Mark Gatiss y Steven Moffat, quienes realizaron la serie de Sherlock para BBC.

Uno comienza el primer episodio y cree que todo va como Stoker lo imaginó. Entonces vemos a una monja rebelde cuestionar a Jonathan Harker. Ahí la historia original se va desviando, pero no toma un mal rumbo. Nos lleva al castillo donde podemos ver a este Conde Drácula llenarse de vida y sarcasmo.

Algunas escenas dentro del castillo nos evocan, incluso, al Drácula de Christopher Lee por como están filmadas. El rostro malévolo de Claes Bang en primer plano, iluminado completamente y dejando que las sombras hagan lo suyo, con algún fondo de contraste, ya sea el cielo nocturno o la piedra del castillo.

Drácula

El primer episodio no sigue la historia de Stoker al pie de la letra, pero funciona de maravilla. Lo mejor, es que te sorprende al suceder lo que no esperas. Conocemos la historia, ésta va dando giros. Por ejemplo, Van Helsing, interpretado por Dolly Wells, es la monja que lo persigue, es su peor amenaza.

El segundo episodio retoma una de las escenas más importantes y nos trata de contar más acerca de lo que pasó ahí: Drácula a bordo del Demeter. En esta parte nos cuentan cómo fue el gran viaje del Conde hasta Inglaterra. No todo es dormir en un ataúd lleno de tierra. Los pasajeros representaron un gran festín. Vivimos el terror a lo desconocido en medio del mar. Nuevamente, vemos la confrontación entre Drácula y Van Helsing.

Drácula

El tercer episodio es el que se sale completamente de la historia. Es el menos querido por la audiencia. Aún así, tiene sus puntos fuertes. ¿Qué pasaría si el Conde Drácula de repente despertara en medio de una sociedad moderna con luces artificiales y celulares, y enfermedades? La miniserie nos plantea esta posibilidad. Dejamos la época victoriana y vemos al milenario Conde en medio de este caos. No sin retomar a algunos personajes de Stoker como Lucy Westenra, Renfield, el Dr. Seward, Quincey y, por supuesto, Van Helsing. Sí, la historia no tiene nada qué ver con la original, pero no falla. Nos demuestra que la adaptación es parte importante para sobrevivir, y quien mejor que Drácula para demostrarlo.

Estamos acostumbrados a una historia de amor gótico. Esta miniserie no lo es. No es un Drácula romántico. Es una bestia, tal cual nos lo muestra Stoker. No quería enamorarse, ni seducir, quiere alimentarse y sobrevivir. Como el depredador que es, saca lo mejor de todo para continuar en el mundo. Es Van Helsing, quien lo enfrenta a sus miedos, representando la parte humana. Además, vemos a un Drácula cuya mejor arma es el humor negro. Todos los demás personajes son secundarios, esta miniserie es la lucha entre Drácula y Van Helsing.

Una miniserie para ver con la mente abierta, sabiendo que no es una calca de la novela, pero tampoco es una decepción. La pueden disfrutar en Netflix.

Drácula

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